GRAND PRAIRIE – Desde los 16 años, el padre Felipe Vives comenzó a experimentar un llamado que, con el tiempo lo llevaría al sacerdocio.
Fue durante un retiro del Camino Neocatecumenal cuando su inquietud tomó un nuevo sentido. El retiro estaba basado en el llamado que Dios hizo a Abraham para dejar su tierra y ponerse en camino.
“En ese momento tenía mis luchas, sentía que Dios me decía lo mismo: ‘Deja tu tierra, ponte a caminar’”, recordó el sacerdote que hoy sirve como vicario en la Iglesia de la Inmaculada Concepción en Grand Prairie. “Yo sentí que Dios me llamaba a hacer su voluntad”, agregó.
DALLAS — Durante más de dos décadas la profesora Marta Muñoz ha enseñado su lengua nativa, el español, a cientos de estudiantes en la escuela católica de la Santísima Trinidad (Holy Trinity, en inglés), convencida de que un segundo idioma es para ellos, “una oportunidad de llegar más lejos”.
Oriunda de Costa Rica en América Central, Muñoz llegó al Metroplex en 1984 y obtuvo sus credenciales docentes en la Universidad de Dallas ubicada en Irving y en la Universidad de Nuestra Señora del Lago en San Antonio, al sur de Texas.
“Siento una gran pasión por la enseñanza”, declaró Muñoz, madre de tres hijos varones y quien se unió al cuerpo de profesores de la escuela Holy Trinity en 1999.
IRVING— Durante las últimas dos décadas, el primer domingo del mes de agosto, es para la comunidad salvadoreña que pertenece a la Iglesia de San Lucas en Irving, una espléndida oportunidad de compartir el gozo de celebrar a su santo patrono como si estuvieran en Centroamérica.
La fiesta del Divino Salvador del Mundo conmemora el Misterio de la Transfiguración de Jesucristo en el Monte Tabor, donde Jesús mostró su divinidad ante los apóstoles Pedro, Santiago y Juan. En El Salvador, esta festividad centraliza las tradicionales Fiestas Agostinas cada 6 de agosto.
El martes 11 de septiembre de 2001, caminé desde mi auto hacia las oficinas de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos en Washington, DC. Mirando hacia la gran cúpula de la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción, recuerdo haber pensado: ¡Qué día tan hermoso!
En cuestión de minutos, la rutina de aquella hermosa mañana de septiembre cambió sin previo aviso.
Comenzaron a circular noticias de que dos aviones habían impactado contra el World Trade Center en Nueva York. Luego se supo que otro avión se había estrellado contra el Pentágono, seguido del informe de que el vuelo 93 de United Airlines se había estrellado en Pensilvania.
Through childhood nightmares and serious illnesses, prayer has guided Diana Gump her whole life, providing her with abiding comfort and peace.
The Diocese of Dallas is asking parish leaders to look beyond the day-to-day work of ministry and consider a broader question: How are Catholics called to receive the Gospel, live it out, and carry it into the world?
Para Abby Orr, la educación católica ha sido una parte importante de su vida desde la infancia: primero como estudiante, luego como maestra y ahora como directora de escuela.
Orr, la nueva directora de la escuela católica Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, creció en la escuela católica San Pablo Apóstol en Richardson (ahora Escuela Clásica Católica San Pablo), a la que asistió desde el jardín de infancia hasta el octavo grado. Sus padres, Bill y Chrissie Keffler, han participado activamente en la Diócesis de Dallas desde que se unieron a la parroquia católica San Pablo Apóstol en 1983. Su ejemplo influyó en la visión que Orr tiene de la fe, la familia y la educación.
Dominic Auricchio was 4 when he said he heard God’s voice in a dream telling him to become a priest. The now-13-year-old does not remember the dream too well, but he has felt drawn to the Catholic priesthood ever since.
As religious leaders, pastors, and ministers throughout the country gathered their people in prayer during those difficult days, the words of St. John Paul II offered a powerful message of faith and hope: “Sin, evil, terror, and death will not have the last word!”
The faithful are called to leave behind “all passivity and indifference” toward current events and the lives of others, especially amid the “rapid and profound changes we are experiencing today,” Pope Leo XIV said at his weekly general audience.