“Ir a donde Dios los manda” ha sido la consigna del padre Roshan Fernandes que hace 18 años llegó a la Diócesis de Dallas, luego de discernir su vocación como sacerdote misionero en el seno de la Comunidad del Camino Neocatecumenal en su natal India.
Servir en Dallas a comunidades predominantemente hispanas, ha sido la encomienda que en las últimas dos décadas, Dios ha tenido para este sacerdote amante del cricket, graduado en economía e historia y aficionado a la iconografía religiosa.
En la parroquia de El Buen Pastor de Garland, varios ministerios de música han unido esfuerzos para llevar a cabo una grabación discográfica que busca fortalecer la vida espiritual de la comunidad.
Este proyecto ha abierto un puente hacia la evangelización, preparando el corazón de los fieles para recibir el mensaje de salvación a través de la música.
Por Michael Gresham,The Texas Catholic El 22 de marzo, el obispo Edward J. Burns instituyó como acólitos a cuarenta hombres…
La parroquia de San Marcos el Evangelista en Plano ha creado una iniciativa de evangelización bilingüe basada en el libro Yo iré delante de ti: deja a Dios escribir el guión de tu vida.
La iniciativa fue introducida por el párroco, el padre Jason Cargo y es facilitada por la autora del libro, Jannie Guzman Montalvo, quien guía las charlas y dinámicas durante el proceso.
Los participantes se reúnen todos los jueves durante nueve semanas para vivir un camino de reflexión, enseñanzas y dinámicas que buscan llevar a cada persona a un encuentro personal con Dios.
El obispo Edward J. Burns celebró una solemne liturgia con motivo del 40º aniversario del Camino Neocatecumenal en la Diócesis de Dallas el 1 de marzo, en el Moody Coliseum de la SMU. Asistieron más de 4,000 personas.
El obispo Burns estuvo acompañado por sacerdotes, seminaristas y hermanos y hermanas del Camino Neocatecumenal de diez parroquias de la diócesis para el rezo de las vísperas y el canto del “Te Deum”.
La velada sirvió como un momento para dar testimonio y agradecer al Señor por el bien realizado a través del Camino Neocatecumenal en la Diócesis de Dallas durante los últimos 40 años.
Un total de veintiún misioneros de la Diócesis de Dallas viajaron a la Diócesis de Trujillo, Honduras, del 20 al 27 de febrero para una misión médica y catequética que atendió a casi 1.000 pacientes y brindó formación a parejas de parroquias de toda la diócesis .
El grupo estaba integrado por cuatro misioneros catequéticos, cuatro voluntarios, un sacerdote —el padre Juan Torres de la parroquia católica María Inmaculada en Farmers Branch— y la hermana Edyta Krawczyk, CSFN. El equipo médico estaba compuesto por 11 profesionales, entre ellos dos médicos, un farmacéutico y ocho enfermeras. La misión médica se llevó a cabo en la Clínica La Semilla en Bonito Oriental.
Durante dos fines de semana de febrero, cientos de catecúmenos de parroquias de toda la Diócesis de Dallas se reunieron en la Catedral Santuario Nacional de Nuestra Señora de Guadalupe para el Rito de Elección, un paso fundamental en su camino hacia los Sacramentos de Iniciación en la Iglesia Católica.
El obispo Edward J. Burns presidió las celebraciones los días 21 y 28 de febrero, oficiando dos liturgias cada sábado para dar cabida al creciente número de asistentes. En total, se celebraron cuatro liturgias del Rito de Elección y la Catedral se llenó por completo con catecúmenos y sus padrinos en cada una de ellas. Familiares e invitados abarrotaron el Gran Salón, lo que demuestra la magnitud de la participación y el apoyo recibido en la celebración de este año.
FRISCO — El fin de semana del Día de San Valentín más de 1,600 adolescentes de parroquias de toda la Diócesis de Dallas llenaron el Centro de Convenciones de Frisco para la Conferencia Anual de Jóvenes Católicos de Dallas, una reunión de tres días centrada en la fe y diseñada para ayudar a los jóvenes a encontrar a Cristo y a los demás.
DALLAS—Su trabajo como asesor financiero fue, sin haberlo previsto, el punto de partida que llevó a Giovanni ‘Gio’ Mandujano a descubrir que su verdadero crecimiento no estaba en los mercados, sino en el servicio a Dios, donde finalmente encontró el propósito que su corazón buscaba.
En un mundo que se mueve con prisa, hemos aprendido a esperar resultados inmediatos. Queremos saber la temperatura y la buscamos en el teléfono; hacer una suma rápida, y abrimos la calculadora; capturar un momento, y levantamos la cámara antes de vivirlo. Tenemos respuestas instantáneas, entretenimiento constante y una gratificación casi automática. Sin embargo, esta cultura de inmediatez ha debilitado nuestra tolerancia a la frustración y ha desacreditado el valor formativo de la lucha.