Cuando emigró de su natal San José del Alto en Jalisco, México, Jesús Belmontes le hizo la promesa a su padre de que encontraría una oportunidad para servir como voluntario. Poco se imaginaría este feligrés de la Iglesia de San Juan de Los Lagos-Sana Teresita, que treinta años después se convertiría en el gestor de una tradición que define buena parte de la identidad de fe de su comunidad en el suroeste de Dallas.
Se trata de la visita de las reliquias de Santo Toribio Romo, sacerdote mexicano y mártir, reconocido como el santo patrón de los migrantes.