Por Kate Scanlon, OSV News
WASHINGTON (OSV News) — Un grupo que incluye organizaciones católicas anunció el 21 de enero una nueva iniciativa, llamada Catholic Immigrant Prophetic Action Project (el Proyecto de Acción Profética Católica para los Inmigrantes), que tiene como objetivo ayudar a la Iglesia Católica en Estados Unidos a organizar una respuesta sólida en nombre de los migrantes y refugiados en el país, incluidos aquellos con estatus legal, que se ven afectados por las medidas de deportación masiva.
El proyecto, hecho posible por medio de una alianza entre el Hope Border Institute –un grupo que trabaja para aplicar la perspectiva de la doctrina social católica en las políticas y prácticas de la región fronteriza entre Estados Unidos y México– y el Centro de Estudios Migratorios de Nueva York, tiene como objetivo ayudar a la Iglesia Católica en Estados Unidos a ofrecer una respuesta contundente en nombre de los migrantes y refugiados a través de la investigación, la comunicación y otras formas de apoyo. El proyecto (también llamado Catholic IMMpact, por sus siglas en inglés), apoyará directamente a las diócesis y arquidiócesis para fortalecer la respuesta de la Iglesia Católica a las deportaciones masivas, dijeron los organizadores.
En una llamada en la que se anunciaba la colaboración, el obispo Brendan J. Cahill, de Victoria, Texas, presidente del Comité de Migración de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, señaló el “mensaje pastoral especial sobre inmigración” de la conferencia episcopal del mes de noviembre, en el que se expresaba “nuestra preocupación por los inmigrantes” en la asamblea plenaria anual de otoño de los obispos en Baltimore.
Esa declaración, dijo, “mostró la unidad de los obispos en cuanto a la dignidad, otorgada por Dios, de cada persona humana, y nuestro deseo casi unánime de manifestarlo públicamente. Nos oponemos a las deportaciones masivas indiscriminadas, tal y como los obispos estamos unidos en nuestra declaración”.
J. Kevin Appleby, investigador principal de políticas del Centro de Estudios Migratorios y exdirector de políticas migratorias de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, dijo que el mensaje pastoral especial de la conferencia “realmente nos da un impulso para llevar a cabo esta labor”.
Según Appleby, uno de los objetivos principales de la colaboración será ayudar a las diócesis a organizar eventos y comunicaciones relacionados con cuestiones migratorias.
“¿Cómo podemos amplificar lo que está haciendo la Iglesia, tanto en los medios impresos como en las redes sociales?”, se preguntó.
La colaboración también desarrollará planes de respuesta en caso de que los agentes de inmigración acudan a lugares sensibles como escuelas, hospitales o iglesias, añadió.
Dylan Corbett, director ejecutivo del Hope Border Institute, dijo durante la llamada: “Ahora, pensando lo que se viva en estos momentos, nuestra contribución histórica como católicos debe ser en la esfera pública, en una acción coordinada y colectiva, promoviendo una tensión saludable, superando las polaridades, construyendo la paz, superando las fracturas, la búsqueda de culpables y el elegir bandos”.
Agregando que la “tensión productiva” puede ser el camino hacia un cambio significativo, Corbett dijo que “esto es lo que significa la evangelización en 2026”.
Durante la llamada, Elisabeth Román, quien ha sido presidenta del National Catholic Council for Hispanic Ministry (NCCHM) durante una década y trabaja para el Instituto Fe y Vida en el área de Chicago, expresó su gratitud por esta colaboración, además de dar las gracias “a los socios y a los líderes diocesanos y parroquiales que están en las trincheras” acompañando a las familias que viven atemorizadas por las deportaciones masivas.
“Catholic IMMpact (Catholic Immigrant Prophetic Action Project) nos está dando una respuesta coordinada, compasiva y fiel” a los retos de hoy, dijo, añadiendo que este momento concierne a toda la Iglesia de Estados Unidos. “Porque cuando las familias se ven amenazadas con la separación, cuando las comunidades se desestabilizan y cuando el miedo se convierte en el aire que respiramos, la cuestión ya no es qué políticas se van a promulgar. La cuestión se vuelve algo más profundo. Es algo espiritual. ¿Quién será la Iglesia?”.
Todos los miembros de la Iglesia, dijo, están llamados a responder. “Estos son tiempos proféticos, y los tiempos proféticos requieren acciones proféticas”, añadió. “Como católicos, estamos aquí para amar, acoger, proteger y acompañar, y por eso la Iglesia, a través de proyectos como este, debe ser lo suficientemente valiente como para decir lo que muchos temen decir”.
Al mencionar cómo un grupo de líderes ministeriales de EE.UU., incluido el Hope Border Institute, se reunió con el Papa León XIV durante el Jubileo de los Migrantes en 2025, Román dijo que el Papa se dirigió al grupo “como un pastor que conoce nuestro dolor. Y dijo: en sus manos tienen la gran tarea de acompañar a aquellos que necesitan esa señal de que Dios no abandona a nadie”.
La iniciativa, dijo esta líder nacional, concreta el llamado del Papa León, ya que “ayuda a las diócesis, parroquias y organizaciones a traducir la compasión y la oración en acciones coordinadas”.
La doctrina social católica sobre la inmigración equilibra tres principios interrelacionados: el derecho de las personas a migrar para sostener sus vidas y las de sus familias, el derecho de un país a regular sus fronteras y controlar la inmigración, y el deber de una nación de regular sus fronteras con justicia y misericordia.
La misma semana del lanzamiento de esta nueva iniciativa, el 20 de enero, The Wall Street Journal había publicado un artículo de opinión escrito por el arzobispo Bernard A. Hebda, de St. Paul y Minneapolis, una zona que se había convertido en un punto álgido en el debate sobre la política de inmigración del país, en el que expresaba que lo que antes era “un difícil debate político” ha cobrado mayor urgencia, ya que “se está librando en las calles”.
“Si los recientes acontecimientos en Minnesota han aclarado algo, es que ya no podemos posponer la ardua tarea de la reforma migratoria”, escribió el arzobispo Hebda. “Cada año de inacción ha hecho que el debate sea más ruidoso, más airado y menos humano”.
La necesidad de abordar la crisis y retórica actual en materia de migración se hizo eco en la llamada del 21 de enero sobre
“La realidad a la que nos enfrentamos hoy en día es que, en nuestro discurso público, la inmigración se reduce a menudo al lenguaje político, a las cifras, a la aplicación de la ley, a las fronteras y a las elecciones. Pero para la Iglesia, la inmigración no es una cuestión política, sino bíblica. (…) Es una cuestión moral, es una cuestión profundamente humana”, afirmó Román.
“No se trata solo de una crisis humanitaria, es una crisis espiritual”, dijo, “porque cuando se trata la dignidad humana como algo desechable, el tejido moral de la sociedad comienza a resquebrajarse y, cuando la Iglesia guarda silencio, el mundo comienza a creer que el silencio es permiso”.
La deportación no se limita a expulsar a una persona de una comunidad. “Crea una cadena de sufrimiento que se multiplica en toda la familia”, incluidos los niños que viven con el temor crónico de que sus padres no vuelvan a casa, afirmó Román. “Cuando hablamos de deportación, no hablamos de estadísticas. Hablamos de familias”.
“Como Iglesia, debemos responder no con pánico, sino con fe y oración, no con esfuerzos dispersos, sino con coordinación y organización”, dijo. “Y nuestra respuesta debe basarse en la verdad, en la fe y en los hechos, en el análisis de políticas y en estrategias dirigidas por la comunidad, para que podamos hacer frente a la desinformación y defender la dignidad humana con claridad”.
Kate Scanlon es reportera nacional de OSV News y cubre noticias desde Washington. Síguela en X @kgscanlon. El equipo de OSV News colaboró con este artículo.
Pie de foto: Una mujer que asistió a la vigilia de oración y procesión eucarística por los inmigrantes celebrada el 13 de noviembre de 2025 frente a la Oficina de Inmigración y Aduanas de Filadelfia, sostiene una imagen de Santa Francisca Javier Cabrini, patrona universal de los inmigrantes. Foto de OSV News/Gina Christian.














