Por Violeta Rocha
Especial para Revista Católica Dallas
DALLAS— Participar en la asamblea anual del Consejo Nacional Católico para el Ministerio Hispano (NCCHM por sus siglas en inglés), que se celebró del 8 al 11 de octubre pasados en el Hotel Double Tree al norte de Dallas, fue para Giovanni Mandujano, “reconocer qué grande es la misión no solo a nivel diocesano sino también a nivel nacional”.
“Me di cuenta de la multitud de gente que nos quiere ayudar a nosotros los hispanos a tomar liderazgo en nuestra Iglesia y a que todos nos sintamos parte del cuerpo de Cristo”, dijo Mandujano, director asociado de alcance y coordinador de la Pastoral Juvenil Hispana (PJH) en la Diócesis de Dallas.
Junto a él, alrededor de 50 líderes vivieron este encuentro de confraternidad y diálogo, fortaleciendo el compromiso compartido con el ministerio hispano y la misión de la Iglesia.
NCCHM, que este año celebra 35 años, es una organización integrada por movimientos laicos, congregaciones religiosas, diferentes diócesis del país y universidades católicas, entre otras.
Bajo el tema “fortaleciendo la comunión, promoviendo la paz”, el encuentro tuvo entre sus prioridades permitir a los líderes iniciar oficialmente el proceso de discernimiento compartido hacia el congreso Raíces y Alas 2028.
Juan Soto, presidente de NCCHM explicó que el evento creó sesiones de escucha que permitieron a los líderes planear a futuro cómo ampliar el alcance de la organización.
“La invitación es para todos”, dijo Soto, originario de Durango. “Evangelizar significa que ahora y siempre va a ser el tiempo de ir a la periferia a buscar, escuchar y encontrar a las personas que no han escuchado la Palabra de Dios e invitarlos a que puedan ser parte de este movimiento”, explicó.
Soto dijo que el encuentro se basó en un modelo de ‘sinodalidad’ con la intención de ampliar no solamente la participación de organizaciones sino también la invitación a otros para que se unan a NCCHM.
Una gran parte del trabajo del Consejo Nacional Católico se apoya en el liderazgo de voces como la del obispo de Monterey, California, el muy reverendo Ramón Bejarano, que funge como enlace episcopal con la NCCHM, dijo Soto.
LA VOZ DE TODOS
Peter Ductrám, director senior de ministerios de la Diócesis de Dallas, dijo que el crecimiento experimentado por la comunidad hispana a nivel nacional, así como su diversidad, plantean la necesidad de avanzar en una visión abierta al cambio.
“En nuestra planeación pastoral no podemos ya estar pensando en categorías a largo plazo”, dijo Dúctram. “Nuestra comunidad está creciendo pero tenemos otras comunidades experimentando el mismo crecimiento, entonces a medida que queremos responder fielmente a Dios, tenemos que estar siempre en contacto con Él que nos está llamando a ser conscientes de los cambios que suceden en la sociedad”, agregó.
El que NCCHM haya elegido a la Diócesis de Dallas para su asamblea anual, dijo Dúctram “es un signo esperanzador”, y celebró que hayan observado “cómo la comunidad hispana en Dallas ha crecido tremendamente y como en los últimos años ha sido una primacía a nivel nacional, no solamente en su vitalidad hispana, pero también en su diversidad cultural”, destacó.
“Somos esencialmente una comunidad de fe, un cuerpo de Cristo”, dijo Dúctram. “Somos Iglesia cuando estamos todos y necesitamos las voces porque necesitamos saber lo que ellos están viendo, lo que está funcionando, sus frustraciones y cómo están acompañando los temores de la comunidad hispana”, agregó.
En 2025, la asamblea de NCCHM se realizó en Roma durante el Jubileo de los Migrantes y sus líderes coincidieron con el Papa León XIV, que los exhortó a seguir trabajando por las comunidad inmigrante en EU, recordó Esther García, directora asociada de la oficina de alabanza de la Diócesis de Dallas y secretaria de NCCHM.
Un año después haber realizado el encuentro en Dallas, fue para García un evento inspirador que avivó más el compromiso de servir a la comunidad desde las diócesis y parroquias.
García es feligresa de la Iglesia de San José en Richardson, donde sirve como ministra extraordinaria de Eucaristía.
“NCCHM es ese centro donde uno llega, comparte y expande la información y la misión. Nos alimentamos los unos de los otros, pero siempre regresamos a las diócesis y parroquias, porque la base de nuestro espíritu donde nos juntamos como comunidad es la parroquia, esa es la semilla”, agregó.
En cada asamblea los líderes de NCCHM desarrollan una misión pastoral, comentó García. En esta ocasión, los participantes conocieron acerca del Proyecto Encontrando a Calcuta, ministerio que organiza a voluntarios locales para servir en áreas marginadas y necesitadas en todo el país.
El 10 de octubre, Bryce McDonald, miembro de la junta directiva dirigió a los participantes de la asamblea que se desplazaron para convivir con personas sin hogar, recorriendo las calles del centro de Dallas.
Pie de foto: El obispo de Monterey, California, muy reverendo, Ramón Bejarano (Izq), Giovanni Mandujano director asociado de alcance en la Diócesis de Dallas,Esther García secretaria de NCCHM y Peter Dúctram, director senior de ministerios de la Diócesis de Dallas, posan el 10 de octubre, durante la asamblea anual de NCCHM en Dallas.
(Foto: Especial para RC/Violeta Rocha)












