Skip to main content Scroll Top

Un siglo de bendiciones al servicio de la Iglesia

En su centenario, las hermanas Misioneras Catequistas de los Pobres consolidan su legado como motor del ministerio hispano en Dallas.

Por Violeta Rocha
Especial para Revista Católica Dallas

DALLAS— Como una semilla que continúa dando frutos, así se celebró el pasado 21 de abril en la Iglesia de Santa Mónica en Dallas, el legado que sembraron las hermanas Misioneras Catequistas de los Pobres (MCP) en la Diócesis de Dallas.
La celebración incluyó una misa seguida de un convivio en el que sacerdotes diocesanos, integrantes de la Pastoral Juvenil Hispana (PJH), así como de ministerios parroquiales, rodearon a las hermanas con gratitud, alegría y afecto.
Un total de 14 religiosas viajaron a Dallas desde Arkansas, Kansas y Monterrey en México, para participar del homenaje.
Una de ellas fue la hermana Silvia Garza recordada por su acompañamiento a la PJH y su servicio en parroquias como Santísimo Sacramento, El Buen Pastor y Santa Clara.
“Ver que siguen sosteniendo la fe de sus parroquias es ver que vale la pena continuar siendo misionera y llevando el mensaje de salvación a los que más lo necesitan”, dijo la religiosa actualmente establecida en Monterrey.

“Las hermanas hicieron un gran trabajo en catequizar, pero sobre todo en dar amor, especialmente en un país lejos de nuestra familia”, dijo en su homilía el reverendo Cruz Calderón, párroco de la Iglesia de Santa Cecilia en Dallas.
El sacerdote mexicano recordó el apoyo que le dieron las religiosas hace 18 años, cuando era parte del grupo de jóvenes en la Iglesia de San Eduardo en Dallas y estaba discerniendo su vocación. “Gracias a la conversación con una hermana decidí entrar al seminario y aquí estamos contentos celebrando el regalo de la vocación de las hermanas catequistas”, dijo.
CULTIVANDO VOCACIONES
Feligreses venidos de diversas parroquias se congregaron para rendir un sentido homenaje a las religiosas cuya orden cumplió este abril 100 años de labor apostólica y evangelizadora.
Fundada en Monterrey, México, por monseñor José Juan de Jesús Herrera y Piña y la religiosa italiana Angelina Rusconi, la congregación se dedica a la catequesis y servicio a los necesitados.
Las hermanas sirvieron en la Diócesis de Dallas entre 1960 y 2017 y llegaron por invitación del obispo Thomas Gorman.
Sor Mickey Espinoza, actual directora del ministerio hispano en la Diócesis de Little Rock en Arkansas, vio nacer su vocación en 1976 en la Iglesia del Santísimo Sacramento en Dallas.
“Veía como trabajaban con nosotros los jóvenes adultos, con las familias y me llamaba la atención saber por qué se vinieron a trabajar de México a Dallas”, recordó.
Sor Guadalupe Flores que ayudó a fundar la Danza Matlachines de la Catedral, celebró que 25 años después, este ministerio cubra a nuevas generaciones.
“Esa es la mejor señal de que es Cristo el que sembró y es Él quien está sosteniendo”, comentó.
El padre Antonio Liberman, vicario en la Iglesia de San Eduardo en Dallas y quien sirvió junto a las religiosas entre 1996 y 2002 en la Iglesia de Santa Clara, oró por más vocaciones.
“El cariño de muchos que aprendieron de ellas y su entrega total hacia el servicio, es la esperanza de que en el futuro nacerán vocaciones entre los jóvenes porque las necesitamos para que sigan adelante y puedan cumplir 100 años más”, dijo.
UN SUEÑO Y UNA MISIÓN
La fundación de la misión San Juan Diego a partir del servicio de las hermanas en la Iglesia de Santa Mónica con el apoyo del entonces párroco, monseñor John Meyers, es otro de los frutos más significativos que dejaron para la comunidad hispana.
San Juan Diego comenzó como una misión en 1994, atendiendo a una comunidad pequeña en crecimiento. En 2006 fue erigida como cuasi parroquia y en 2010 alcanzó estatus de parroquia diocesana.
Lupita Frausto, directora de formación en la fe en esa parroquia dijo que semanalmente 1,000 niños llegan al catecismo, otra semilla, que dijo, sembraron las religiosas. “Ellas nos enseñaron a llevar a Jesús a todos los que nos rodean”, aseguró.
Con su labor, las religiosas “cambiaron vidas”, incluyendo la suya, dijo María Gonzalez-Rocha directora de formación en la fe en Santa Mónica. “Mi trabajo es una misión y un apostolado que tengo gracias a la bendición de haber convivido y trabajado con ellas”, comentó. “Hoy su carisma sigue vivo en todas estas comunidades y en los miles de jóvenes que han cruzado su camino con alguna de ellas”, agregó.

Pie de foto: Un grupo de 14 religiosas de las Misioneras Catequistas de los Pobres MCP, viajaron a Dallas el 21 de abril de 2026, para participar en la celebración del centenario de su comunidad, organizada en la Iglesia de Santa Mónica. (Foto: Especial para RC/Ben Torres)

Related Posts