La generosidad de la comunidad de San Marcos hizo posible que más niños en México recuperaran movilidad.
Por Constanza Morales
Revista Católica Dallas
PUEBLA—En el día de la Virgen de Fátima, Estefania* recibió una visita que sintió como la respuesta a sus oraciones. El 13 de mayo pasado, un grupo de misioneros de Dallas llegaron a su casa al suroeste del centro de la ciudad de Puebla, en México, empujando una silla de ruedas por caminos de arena y gravilla, como regalo para su hijo Omar*.
El chico de 11 años es uno de los 140,000 niños que reciben asistencia terapéutica en el Centro de Rehabilitación e Inclusión Infantil (CRIT) de Puebla.
Con un robusto sistema de cuidado pediátrico, el CRIT, brinda rehabilitación integral a niños y jóvenes con discapacidades neuromusculoesqueléticas, autismo y cáncer, en 24 estados de México.
Omar nació en Puebla con parálisis cerebral y desde hace tres años asiste al CRIT para recibir múltiples terapias.
Para Estefania cuidar de Omar implica vencer diariamente grandes dificultades de movilidad, pero la fe es su refugio.
“Le pedí mucho a Dios por una silla nueva”, narró la mujer que sostiene su hogar limpiando casas. “Dios escuchó mis oraciones. Me siento muy agradecida por este regalo”, agregó.
INSTRUMENTOS DE DIOS
Madre e hijo recibieron el 13 de mayo la bendición del reverendo Jason Cargo, párroco de la Iglesia de San Marcos El Evangelista en Plano, que visitó la familia acompañado por miembros del Concilio #6065 Santa María de Los Caballeros de Colón y representantes de American Wheelchair Mission (AWM).
En las visitas, el padre Cargo recordó la misión de los apóstoles.
“De esta forma sencilla somos enviados a estas pequeñas comunidades para llevarle a Cristo a la gente, a reconocer la situación que atraviesan y mostrarles la bondad de Dios”, dijo. “Es profundo no solo ser los pies y manos de Jesús, sino ver a Jesús en el rostro de ellos”, agregó.
Omar recibió la silla de ruedas gracias a la recaudación que feligreses de San Marcos realizaron en el Domingo de Silla de Ruedas, impulsado anualmente por Los Caballeros y AWM.
“Es la caridad de Dios que nos utiliza a nosotros como instrumentos para llegar a las súplicas que estas familias hacen”, expresó Oscar Sánchez, que funge como Gran Caballero.
“Ellos oran porque no tienen los recursos para comprar una silla de ruedas y piden que alguien los venga a ayudar y nosotros desde tan lejos venimos porque Dios nos utiliza como un medio”.
Gratitud y alegría embargaron a las familias el día de la entrega.
“Con esta silla voy a poder llevar a mi hijo a la escuela”, comentó entre lágrimas, María Erika, madre de José de 7 años.
“Tocamos muchas puertas para conseguir una silla y estamos muy agradecidos porque al final una se abrió”, agregó Héctor, padre de una niña de 2 años con Síndrome de Down.
Con un aporte de $150 la AWM adquiere una silla de ruedas y con 280 sillas se completa un contenedor.
La comunidad de San Marcos recolectó $75,600 en el Domingo de Silla de Ruedas realizado en octubre de 2025.
Las parroquias de Príncipe de Paz en Dallas, María Inmaculada en Farmers Branch y San Marcos El Evangelista en Plano, recaudan la mayoría de fondos en la Diócesis de Dallas.
Esta fue la tercera vez que un grupo de misioneros de San Marcos se desplazó a México. En 2023 viajaron a Chihuahua y en 2024 a Cancún.
El de Puebla fue el segundo viaje de misión de Luis Urtecho que declaró haberse “transformado” después de la entrega de las sillas. “Dios me ha permitido transformarme cargando a cada uno de esos niños. Espero seguir dando más”, comentó.
A Marcos Olvera la experiencia le sirvió para refirmar el compromiso de extender la misión.
“En nuestra comunidad tenemos mucho potencial para seguir creciendo”, afirmó. “Hemos visto el impacto que una silla tiene. El programa funciona. Necesitamos comprometernos más”.
Los Caballeros reafirmaron su deseo de continuar extendiendo el mensaje para que más en la Diócesis de Dallas se unan.
“Todos somos parte de esa pequeña silla de ruedas física”, dijo Ana Sánchez, esposa de Oscar. “Hay una historia desde que llega hasta que se reparte a cada familia. Al verlo ¿quién dice que Dios no existe? Cada carita es un milagro, es un premio a cada corazón. Esperemos seguir siendo parte de este gran milagro que nos emociona a todos”, concluyó.
Pie de foto imagen principal: Ricardo Guzmán, presidente de American Wheelchair Mission, conversa con una niña sobre su nueva silla de ruedas. Lo acompañan, el reverendo Jason Cargo (Izq) de la Iglesia de San Marcos Evangelista en Plano y miembros del Concilio # 6065 de Los Caballeros de Colón en esa parroquia diocesana, el 14 de mayo de 2026,en Puebla, México. Foto: Cortesía AWM/Rodrigo Epstein
















