Gracias al programa de cuentas TEFA las puertas de planteles católicos se abren para familias con necesidades económicas.
Por Violeta Rocha
Especial para Revista Católica Dallas
DALLAS— Con uniforme y útiles escolares listos, pero sobre todo con el corazón lleno de gratitud, Daniel de Jesús García de 12 años, está listo para iniciar su sexto grado en la escuela católica de San Bernardo de Claraval (SBS, por sus siglas en inglés) al sureste de Dallas.
A simple vista su alegría podría compararse con la de cualquier niño al finalizar el verano, pero para Daniel y su familia, el regreso a SBS este otoño se siente como ‘un milagro’.
Sus padres, de origen mexicano y residentes en Dallas desde hace dos años, estaban en riesgo de retirar a Daniel del plantel a causa de dificultades económicas.
“Nunca perdí la esperanza”, narró María Guadalupe García madre de Daniel. Cuando el padre de Daniel perdió su trabajo en noviembre pasado, madre e hijo decidieron refugiarse en la devoción a San José para pedir ‘un milagro’ que permitiera al hogar solventar la matrícula del niño.
Treinta días después al concluir la novena a San José, María Guadalupe recibió una maravillosa noticia: Daniel había calificado para recibir el voucher que otorgan las Cuentas de Libertad Educativa (TEFA, por sus siglas en inglés) y que permite al estado pagar gastos escolares aprobados, entre ellos matriculas escolares en escuelas privadas.
“Cuando uno de verdad confía y se entrega a Dios y pide con devoción, Él cumple los sueños”, dijo emocionada García. “Nuestra familia ha pasado cosas muy duras, pero gracias a Dios lo logramos”, agregó.
Daniel es uno de más de 2,000 mil estudiantes que han calificado para recibir los vouchers TEFA en Dallas, dijo Isabel Puente, quien se desempeña como enlace de TEFA para las escuelas católicas de la Diócesis de Dallas.
Para este año escolar 2026-2027 se proyecta que unos 2,500 estudiantes nuevos usen las cuentas TEFA para acceder a educación en planteles católicos de Dallas.
El programa prioriza a estudiantes de bajos ingresos y a niños con necesidades especiales o discapacidades.
Los fondos se depositan en una cuenta digital controlada por el estado para pagar proveedores autorizados.
Además del costo total de las matrículas, la asistencia financiera, incluye fondos para pagar uniformes y materiales escolares.
“Cada familia tiene una historia distinta, pero casi todas comparten el mismo deseo: dar a sus hijos una educación con valores, en un entorno seguro y de calidad”, explicó Puente que viajó el semestre pasado informando a los padres las sobre cuentas TEFA.
“Se trataba de caminar al lado de los padres en un proceso que para muchos era desconocido y abrumador”, explicó.
El regreso de Daniel a SBS es para él un paso que lo acerca a definir el camino al que siente que Dios lo está llamando.
“San Bernardo es una escuela que me ayuda a crecer en mi vocación”, apuntó el niño que sueña con ser sacerdote.
García se siente agradecida al ver que en SBS los maestros comparten la práctica de la fe, pues atienden regularmente a misa y sacerdotes y religiosas fungen como maestros.
“Todo eso hace que los niños aprendan y vean el amor por las vocaciones”, expresó.
Pie de Foto: Joel Hernández (Izq), María Guadalupe García y Daniel de Jesús García, caminan hacia la escuela de San Bernardo de Claraval, el 25 de julio de 2026. Foto: Especial para RC/Tacho Dimas












