Por Courtney Mares, OSV News
CIUDAD DEL VATICANO (OSV News) — En su primera homilía del Domingo de Ramos, el Papa León XIII proclamó que Jesús, el Rey de la Paz, abraza todo el sufrimiento de la historia humana y clama desde la cruz contra la guerra.
“Hermanos y hermanas, este es nuestro Dios: Jesús, Rey de la paz. Un Dios que rechaza la guerra, al que nadie puede utilizar para justificar el enfrentamiento”, dijo el Papa en la Plaza de San Pedro el 29 de marzo.
Él “no escucha la oración de quienes hacen la guerra y la rechaza diciendo: ‘Por más que multipliquen las plegarias, yo no escucho: ¡las manos de ustedes están llenas de sangre!’ (Is 1,15)”.
El Papa León repitió la frase “Rey de la Paz” siete veces a lo largo de su homilía, entretejiendo la frase en diferentes momentos de la Pasión de Cristo, señalando a Jesús como una víctima de la violencia injusta que nunca tomó las armas en su propia defensa.
“Cristo, Rey de la paz, sigue clamando desde su cruz: ¡Dios es amor! ¡Tengan piedad! ¡Depongan las armas, recuerden que son hermanos!”, dijo el Papa León.
Destacó que Jesús, al dejarse clavar en la cruz, abrazó “todas las cruces erigidas en todos los tiempos y lugares de la historia de la humanidad”.
“Al mirarlo a Él, que fue crucificado por nosotros, vemos a los crucificados de la humanidad. En sus llagas vemos las heridas de tantos hombres y mujeres de hoy”, dijo el Papa.
“En su último grito dirigido al Padre escuchamos el llanto de quienes están abatidos, de quienes carecen de esperanza, de quienes están enfermos, de quienes están solos. Y, sobre todo, escuchamos el gemido de dolor de cada uno de los que están oprimidos por la violencia y de cada víctima de la guerra”.
La primera Semana Santa del Papa León comenzó bajo un cielo soleado con una solemne procesión del Domingo de Ramos por la Plaza de San Pedro, donde cardenales, obispos y laicos portaban grandes ramas de palma. La congregación sostenía ramas de olivo, como es costumbre en Italia.
El relato de la Pasión del Evangelio de Mateo fue cantado solemnemente durante la Misa; en el momento de la muerte de Jesús, la plaza quedó en silencio mientras decenas de miles de personas, incluido el Papa, se arrodillaron en oración.
Al final de la Misa, el Papa León dirigió a la multitud en la oración del Ángelus en latín e hizo un apasionado llamamiento a favor de los cristianos de Tierra Santa, donde el Patriarcado Latino de Jerusalén ha tenido que cancelar o posponer liturgias clave de la Semana Santa, incluida la liturgia del Domingo de Ramos, debido a las restricciones de la guerra.
El cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, y el padre Francesco Ielpo, custodio de Tierra Santa, no pudieron entrar en la Iglesia del Santo Sepulcro debido a la intervención de la policía israelí el Domingo de Ramos, según informó el patriarcado latino el 29 de marzo.
“Al comienzo de la Semana Santa, con nuestra oración estamos más cerca que nunca, de los cristianos de Oriente Medio que sufren las consecuencias de un conflicto atroz y, en muchos casos, no pueden vivir plenamente los ritos de estos días santos”, dijo el Papa León en el Ángelus.
“Precisamente, mientras la Iglesia contempla el misterio de la Pasión del Señor, no podemos olvidar a quienes hoy participan de manera real en su sufrimiento”, dijo, y añadió: “La prueba que ellos atraviesan interpela la conciencia de todos”.
El Papa también rezó por los migrantes que han fallecido en el mar, en particular por aquellos que perecieron recientemente frente a las costas de Creta.
En su homilía, el Papa León citó al Siervo de Dios Antonio “Tonino” Bello, un obispo italiano y crítico acérrimo de la Guerra del Golfo que falleció de cáncer en 1993 y se encuentra en proceso de canonización.
“’Santa María, mujer del tercer día, danos la certeza de que, a pesar de todo, la muerte ya no tendrá poder sobre nosotros. Que los días de las injusticias de los pueblos están contados. Que los destellos de las guerras se están reduciendo a luces crepusculares. Que los sufrimientos de los pobres han llegado a sus últimos estertores. (…) Y que, por fin, las lágrimas de todas las víctimas de la violencia y el dolor pronto se secarán, como la escarcha bajo el sol de la primavera’”, dijo el Papa, citando a Bello, a quien se refirió por su apodo “Tonino”.
El Papa León tiene por delante una apretada agenda para la Semana Santa, que incluye el regreso a la tradición de la Misa del Jueves Santo en la Basílica de San Pedro y el Vía Crucis en el Coliseo.
Pie de foto: El Papa León XIV sostiene una rama de palma mientras celebra la Misa del Domingo de Ramos en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, el 29 de marzo de 2026. (Foto OSV News/Remo Casilli, pool vía Reuters).














