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Fiesta y júbilo: más vocaciones cerca del altar

El obispo Burns celebró la promesa que el fiel servicio de los diáconos transitorios representa para la Iglesia.

Text y fotos: Michael Gresham 


The Texas Catholic

PLANO — El 25 de abril, los bancos de la Iglesia católica de Santa Elizabeth Ann Seton en Plano, se llenaron cuando el obispo Edward J. Burns ordenó a seis hombres como diáconos transitorios para la Diócesis de Dallas, lo que marca un paso significativo en su vocación de servicio a la Iglesia.
El obispo Burns señaló a los diáconos recién ordenados — Luiz Guilherme Alves Fernandes, Benjamin Crocker, Kyle Patrick Fletcher, Roberto Carlos Herrera Aleman, Ikechukwu Chetachi Iwuji y Zak Russell Zapletal — como una señal de una Iglesia “viva” y llena de promesas y como hombres cuyas vidas “serán entregadas al servicio”, proclamando el Evangelio, sirviendo a los pobres y acompañando al pueblo de Dios.
“Sus voces proclamarán el mensaje del Evangelio. Sus manos servirán a los pobres, asistirán en el altar y acompañarán al pueblo de Dios”, dijo el obispo Burns. “Gracias a su servicio fiel y generoso, la Palabra de Dios seguirá difundiéndose”, agregó.
PRESENTES EN LA MISIÓN
En su homilía, el obispo Burns reflexionó sobre las lecturas de los Hechos de los Apóstoles, estableciendo paralelismos entre la Iglesia primitiva y la ordenación actual. Señaló que, a medida que crecía el número de discípulos, los apóstoles llamaban a hombres “de buena reputación, llenos de fe y fervientes por el Espíritu Santo” para servir a las necesidades de la comunidad.
“Lo que hacemos aquí en esta ordenación cumple con un rito ancestral”, dijo el obispo Burns. “Este ritual es ancestral. Es una tradición sagrada que se remonta a los propios apóstoles”.
“Hoy, en la Diócesis de Dallas, nos encontramos en sintonía con los primeros momentos de la vida de la Iglesia”, dijo el obispo Burns. “Lo que estamos viviendo aquí es algo apostólico. Lo que estamos viviendo aquí es algo vivo”.
Durante la celebración de la misa, los seis seminaristas fueron llamados por su nombre y respondieron “presente”, un momento que, según el obispo Burns, tiene un profundo significado.
“De ahora en adelante, estarán presentes en la Iglesia. Estarán presentes con Jesucristo. Estarán presentes con las personas necesitadas y estarán presentes en la misión de Jesucristo”, dijo.
El obispo explicó que, al igual que los apóstoles, la Iglesia continúa con la antigua práctica de la oración y la imposición de manos, enviando a los diáconos recién ordenados a proclamar el Evangelio, servir en el altar, ministrar en la caridad y ser signos vivos de Cristo siervo.“Esto es una continuación de la vida misma de la Iglesia”, dijo. “Porque nuestra Iglesia está viva”.

“Cuando mi obispo impuso sus manos sobre mi cabeza, surgió en mi interior un silencio que nunca antes había sentido. No un vacío, sino una plenitud. Una quietud que resonó con más fuerza que cualquier otra cosa”, dijo el diácono Herrera. Agregó que el momento que más lo conmovió ocurrió durante la postración, cuando yacía boca abajo ante el altar mientras la Letanía de los Santos llenaba la iglesia.
“Fue un momento poderoso. Mis ojos comenzaron a llenarse de lágrimas”, explicó. “De repente, allí estaba yo, tendido sobre el mármol frío, con el peso del cielo invocado en mi favor. Sentí una profunda felicidad al darme cuenta de que no merecía nada de aquello, y, sin embargo, Dios deseaba concedermelo como un regalo. Todo lo que se estaba desarrollando no era algo que yo hubiera construido ni algo de lo que fuera digno; era algo que Dios había elegido darme”, agregó.
En la homilía, el obispo se refirió a los nuevos diáconos como “hombres comunes”, recordando a los fieles que Dios obra poderosamente a través de la gracia conferida en los sacramentos. “Nunca subestimen el poder de la gracia que se recibe a través de los sacramentos, que transforman a estos hombres en una imagen viva de nuestro Señor Jesucristo”, dijo.
“Esta ordenación es un signo de esperanza”, explicó. “Un signo de que Jesucristo sigue llamando, un signo de que los hombres siguen respondiendo, un signo de que nuestra Iglesia está viva y un signo de que la misión de Jesucristo continúa”. Tras la Misa, el diácono Herrera describió el breve intercambio que tuvo con una feligresa de la Iglesia de San Juan Diego en Dallas, su parroquia hogar.
“Mientras saludabamos a la gente después de la misa, una mujer mayor de mi parroquia de origen me abrazó con fuerza; luego, tomando mis manos entre las suyas, me dijo: “Ahora perteneces por completo a Cristo, y nos perteneces a nosotros”, refiriéndose al Pueblo de Dios”, contó el diácono Herrera. “Fue un momento profundamente conmovedor, porque ella tenía razón. Ya no era la misma persona que había entrado a la misa de mi ordenación apenas unas horas antes. Ahora, a través del orden diaconal, había sido configurado para el servicio total de Cristo y de su Iglesia”, agregó.

Pie de foto imagen principal: Los diáconos transitorios Luiz Guilherme Alves Fernandes (Izq), Benjamin Crocker y Kyle Patrick Fletcher, yacen en el atar durante el rito de ordenación como diáconos transitorios, el 25 de abril de 2026, en la Iglesia de Santa Elizabeth Ann Seton en Dallas. Foto RC/Michael Gresham

El obispo Edward J. Burns posa el 25 de abril de 2026, junto a clérigos y el grupo de diáconos transitorios: Luiz Guilherme Alves Fernandes (Izq-Der adelante), Benjamin Crocker, Kyle Patrick Fletcher, Ikechukwu Chetachi Iwuji, Roberto Carlos Herrera y Zak Russell Zapletal.

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