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Ministerio parroquial es el hogar de una familia ‘única y amorosa’

Por Violeta Rocha
Especial para Revista Católica Dallas

MESQUITE—Aunque cada tarde de viernes parece una fiesta en el salón familiar de la parroquia de la Divina Misericordia en Mesquite, en realidad sucede la reunión semanal del Ministerio Amores, que integra y sirve a los padres de hijos con necesidades especiales.
La alegría y el compartir fraterno embargan el ambiente que se vive entre padres e hijos.Los momentos que comparten hacen eco del sentimiento que está detrás del mismo nombre del ministerio.
“Amores porque nuestros hijos son amores maravillosos de Dios”, explicó María Quesada, que sirve como coordinadora de este ministerio y es madre de una joven adulta de 27 años con Síndrome de Rett.
“Servir a Dios y a mis hermanos que están conmigo en el mismo barco es prioridad permanente”, agregó.
El ministerio nació hace dos años por iniciativa del párroco, el padre Wilmer Daza, cuya motivación fue unir a esta comunidad de padres para facilitar su integración a la vida parroquial y al mismo tiempo acompañarlos en su camino.
“Estos hermanos nuestros y sus padres tienen momentos difíciles, están solos con una tarea apremiante”, dijo el sacerdote colombiano.

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“El Señor les llama a ser parte de esta Iglesia viva para que puedan también transmitir ellos y sus familiares lo mismo que estamos haciendo por ellos”, explicó.
La creatividad es una herramienta importante para las 15 familias que integran el Ministerio Amores actualmente.
Semanalmente comparten realizando manualidades, oran juntos y cuentan con el apoyo del párroco o un diácono que les brinda catequesis.
Recientemente el ministerio se reunió para elaborar coronas de Adviento y compartir sobre este periodo litúrgico.
“Pensé que pudiera abrir un espacio donde fueran recibidos, un lugar para que vivan con otros sus experiencias, enriquezcan y compartan su vivencia con la parroquia”, dijo el padre Daza.
El ministerio sirve a unos 20 niños e incluye familias que viajan desde Ennis y Terrell.
Eva Rocha asiste junto a su esposo Fernando y su hija Camila que tiene 16 años y padece de Génesis de Corpus Colous, una condición neurológica que afecta su motricidad.
“Hemos aprendido a convivir con más familias, a tener tanto amor alrededor de nosotros y compartimos tantas cosas como padres. Es lo mejor que nos ha pasado”, dijo Rocha, originaria de Guanajuato, México.
“Hay mamás que llegan derrotadas y yo las entiendo porque como padres especiales vivimos un duelo, pensamos que nadie nos entiende, pero de la mano de Dios podemos salir. Él es el único que nos tiene de pie”, comentó.
Apegada a su fe Rosalba Delgado superó la desesperación que sintió en un tiempo durante la crianza de su hija Renata, que tiene parálisis cerebral con hemiplegia derecha.
“Rezando La Coronilla a la Divina Misericordia, noté que Renata se tranquilizaba mucho y cuando comenzamos a ir a Amores fue muy fácil porque de inmediato se sintió identificada”, relató.
Delgado dijo que el Ministerio Amores es su nueva familia.
“Llevamos más de un año con nuestra familia”, dijo. “Aquí nadie excluye a nadie, todos conviven y se integran”, agregó.
El padre Daza tiene grandes planes para el ministerio.
Espera que en el futuro sea posible brindar a los padres una noche de recreación, para que tengan la oportunidad de salir sin sus hijos, mientras voluntarios entrenados los cuidan en la parroquia.
“Nuestra esperanza es que podamos continuar, recibir algún auxilio y crecer para que otros padres y niños de otras parroquias puedan acercarse y tener este momento de compartir, crecer y sentir una llama de esperanza que les ayude a vivir la alegría de estar criando a un ser maravilloso”, concluyó.

Pie de foto: Martha y José Navarrete posan junto a su hija Angela. La familia hace parte del Ministerio Amores que sirve a las familias de hijos con discapacidades, en la Iglesia de la Divina Misericordia en Mesquite. Foto: Especial para RC/María Olivas

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