Por Ilzydora Hernández
Especial para Revista Católica Dallas
DALLAS— Para las estudiantes de la Academia Ursulina de Dallas (Ursuline Academy of Dallas, en inglés), una escuela católica para mujeres, vivir su fe va más allá de las aulas y se refleja en el servicio a los demás.
Llevar esperanza a comunidades en países afectados por la pobreza, es una forma en que las jóvenes ursulinas viven su fe y el club Rosarios de Esperanza (Rosaries for Hope, en inglés), es una avenida que les permite llevarlo a la práctica.
“La devoción mariana es importante para todos nosotros y es maravilloso tener una oportunidad dirigida por estudiantes para cultivar el amor por la Virgen María de una manera que también permita compartir ese amor con los demás”, dijo Melanie Álvarez, moderadora del club y maestra de teología en la Academia Ursulina.
Las jóvenes se reúnen tres veces por semestre para elaborar rosarios que son distribuidos por algunos capellanes de la Diócesis de Dallas que sirven en hospitales locales.
El proyecto también ha llegado a viajes misioneros, como el que realizan cada verano escuelas secundarias de la Diócesis de Dallas y que en junio pasado tuvo como destino Costa Rica en Centroamérica.
UN ROSARIO, MUCHAS VIDAS
“Un rosario puede transmitir esperanza por lo que representa: la oración, Dios y nuestra fe católica”, dijo Jillian Lim, estudiante de último año. “Si alguien en el hospital recibe ese rosario, realmente representa que Dios está allí y que puedes confiar en Él”, agregó la joven de 18 años.
“Las personas en Costa Rica siempre están muy emocionadas de recibir nuestros rosarios. Cuantos más podamos hacer, mejor, porque hay muchas personas emocionadas por recibirlos”, dijo la maestra Sarah Kennedy.
Desde sus inicios, el club estuvo ligado a la iniciativa estudiantil.
Movida por su deseo de fomentar la devoción al santo rosario, Katie Robb, hoy ex alumna del plantel, creó Rosarios de Esperanza en el otoño de 2020.
Cerca de 80 jovencitas integran actualmente el club, con unas 20 participando regularmente en las reuniones.
“Hacer los rosarios demuestra cómo la fe puede fortalecer a una comunidad, ya que las estudiantes disfrutan y comparten juntas durante la elaboración de los rosarios”, agregó Katie Faye Putman, estudiante de undécimo grado y miembro del club desde hace tres años.
Durante la pandemia de Covid19, el club elaboró rosarios para compartirlos con pacientes y personal médico de hospitales.
El impacto del club no sólo alcanza a las personas que reciben los rosarios. Las misas estudiantes acreditan el fortalecimiento de su vida de oración y fe, al hecho de haberse integrado a esta iniciativa.
“Cuando estoy estresada, simplemente rezo un Ave María y se lo ofrezco a Dios. Siento que no habría hecho eso tanto si no hubiera sido parte de este club, porque realmente me ha hecho sentir mucho más fuerte en mi fe”, explicó Lim.
Con su ejemplo, la labor de estas jovencitas también ha impactado a su propia comunidad escolar, sin dejar de lado a los maestros.
Para la maestra Álvarez, esa vivencia de fe es parte de lo que hace significativo el trabajo de las estudiantes: “Ha sido maravilloso ver la fe y la devoción de las estudiantes, y su dedicación ha sido una inspiración para mí en mi propia vida”, concluyó.
Pie de foto: Estudiantes de la Academia Ursulina de Dallas que integran el club Rosarios de Esperanza, (Rosaries for Hope, en inglés), se reúnen tres veces por semestre para elaborar rosarios que son distribuidos por algunos capellanes de la Diócesis de Dallas que sirven en hospitales locales y en viajes misioneros a Costa Rica. (Foto: Cortesía Academia Ursulina de Dallas).












