Skip to main content Scroll Top

Embajadores de Aránzazu mantienen viva la fe y la herencia venezolana

Por Ilzydora Hernández
Especial para Revista Católica Dallas

DALLAS—En la Catedral Santuario Nacional de Nuestra Señora de Guadalupe, los Embajadores de Aránzazu mantienen viva la devoción a Nuestra Señora del Rosario de Aránzazu,
una tradición mariana que une a la comunidad venezolana y busca llevar a las personas a un encuentro con Jesucristo por medio de María.
Según la tradición, en el siglo XVI un pastor de la región vasca de Aránzazu, España, buscaba una oveja perdida cuando encontró una imagen de la Virgen María entre arbustos espinosos. Asombrado, exclamó: “Arantzan zu?” expresión que en la lengua Euskera significa “Tú, entre los espinos?”. De ahí proviene el nombre de Nuestra Señora del Rosario de Aránzazu. Con el tiempo, la devoción llegó a Santa Rita, en el estado Zulia, en Venezuela, donde la virgen es la patrona del pueblo.
En Dallas, la historia de los Embajadores de Aránzazu comenzó en 2019 durante una reunión familiar en un apartamento. La idea de celebrar la Bajada de la Virgen surgió en medio de bromas y terminó convirtiéndose en una tradición que reunió inicialmente a unas 35 personas.
MARÍA COMO PUENTE
Después de celebrar en parques municipales, la comunidad llegó a la Catedral Santuario Nacional de Nuestra Señora de Guadalupe en 2024.
“Todo comenzó como chiste, en cosas de broma, y entonces de ahí fue que vino surgiendo la idea de bajarla” explicó Liuberto Parra, quien construyó el mecanismo utilizado para descender la imagen.
‘La bajada’ consiste en bajar la imagen de su lugar de honor para acercarla a los fieles. El pasado sábado 3 de octubre los Embajadores celebraron esta tradición en la Catedral de Dallas.
“La imagen se baja por medio de un riel que fabriqué con cadenas, motores eléctricos y a control remoto”, explicó Parra.
La preparación requiere meses de trabajo y la colaboración de numerosos miembros de la comunidad.
Mariangel Parra, encargada de logística y redes
sociales, dijo que la planeación se extiende por seis meses y que es necesaria la ayuda de muchas personas.
Esta tradición permite a las familias de origen venezolano cultivar sus raíces al tiempo que fortalecen su fe.
“Para mi familia, María es como el puente. Ella es el canal que nos lleva a Jesús”, dijo Karina Soto, coordinadora de religión de este ministerio.
Durante el año, el grupo se reúne para rezar, reflexionar sobre los misterios del rosario y formarse en la fe.
Los fondos recaudados también ayudan a su parroquia de origen, la iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Aránzazu en Santa Rita, Venezuela, donde apoyan necesidades de la comunidad.
Armando Casanova, coordinador de los servidores de María, destacó la importancia de conservar esta tradición.
“Es una tradición muy bonita, que debería mantenerse viva en Dallas, nosotros estamos trayendo la misión que ella nos ha
encargado de mantener esta tradición viva, porque nos hace unirnos más a Dios y tener un encuentro con Él”.
A través de la oración, el servicio y la celebración anual, los Embajadores buscan compartir esta devoción más allá de la comunidad venezolana y mantener viva su
herencia religiosa en Dallas.

Pie de foto: Un grupo de niños pertenecientes al ministerio de los Embajadores de Aránzazu, participan de la tradicional ‘bajada’ de la Virgen de Aránzazu en la Catedral Santuario Nacional de Nuestra Señora de Guadalupe, el 3 de octubre de 2026. La ‘bajada’ de la Virgen de Aránzazu viene celebrándose desde 2024 en la Catedral de Dallas. (Foto: Cortesía Mariangel Parra)

Related Posts