En su juventud, el padre César García ingresó a la universidad de Santa María en San Antonio, buscando hacerse doctor o ingeniero, pero fue en la distancia que sintió con más fuerza la inquietud que abrigaba desde niño en su corazón. Era la voz de Dios.
Siguiendo esa intuición buscó la ayuda de su párroco en la Iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en aquel tiempo, el reverendo Cruz Calderón, quien lo ayudó a discernir y responder en paz al llamado del Señor.
Cursó sus primeros cuatro años de filosofía en el Seminario San José en Covington, Luisiana, junto a monjes benedictinos y realizó su año pastoral en la Iglesia de Santa Mónica en Dallas. Sus últimos cuatro años de teología los adelantó en el Seminario Nacional de la Universidad Católica de América en Washington, D.C.