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Celebrando al Divino Salvador nos hicimos familia

Por Violeta Rocha
Especial para Revista Católica Dallas

IRVING— Durante las últimas dos décadas, el primer domingo del mes de agosto, es para la comunidad salvadoreña que pertenece a la Iglesia de San Lucas en Irving, una espléndida oportunidad de compartir el gozo de celebrar a su santo patrono como si estuvieran en Centroamérica.
La fiesta del Divino Salvador del Mundo conmemora el Misterio de la Transfiguración de Jesucristo en el Monte Tabor, donde Jesús mostró su divinidad ante los apóstoles Pedro, Santiago y Juan. En El Salvador, esta festividad centraliza las tradicionales Fiestas Agostinas cada 6 de agosto.
En la Diócesis de Dallas, la parroquia de San Lucas es el hogar de una numerosa comunidad salvadoreña. Cientos de familias se congregaron el pasado 2 de agosto en una misa solemne y una procesión en la que la imagen del Divino Salvador fue cargada por feligreses que vistieron camisas azules y blancas con el emblema nacional de ese país centroamericano.
Como una comunidad “muy entregada, fiel y trabajadora”, describió el párroco, José Carmen Hernández a los salvadoreños que pertenecen a San Lucas.
Originario de Atotonilco El Alto en Jalisco, México, el padre ‘Carmelo’ como lo llama su feligresía, celebró este 2 de agosto por segunda vez la Fiesta del Divino Salvador.
El sacerdote destacó como en el centro de esta fiesta está el hecho de que Dios siempre nos da fuerza y nos consuela.
“Es el encuentro. La Transfiguración. La muerte, la cruz, no es el final. A pesar de las circunstancias el gozo está en la Resurrección”, destacó.
DIOS CON NOSOTROS
El mensaje es profundo para la salvadoreña Sandra Vanegas que durante décadas ha servido en la parroquia y este año encabezó el comité organizador de la fiesta patronal de su país.
“Siendo inmigrantes significa permanecer con nuestra identidad”, comentó Vanegas. “Aunque las cosas no son fáciles, Dios está con nosotros hasta el fin del mundo. Por eso esta es una buena razón para celebrar con tanta devoción. Eso refresca y fortalece nuestra fe”, agregó.
Fortalecidos como comunidad que se abre a los demás para vivir lo que los define como salvadoreños, es como Rubén Vanegas, hijo de Sandra y por años servidor en su parroquia, ve año tras año la fiesta del Divino Salvador.
“Esta es una celebración muy sonriente, llena de amor y de cariño”, dijo Vanegas, quien junto a sus padres y hermanos ha participado en la celebración desde que era niño.
“Todos como voluntarios nos entregamos por amor para compartir y seguir creciendo en fe y comunidad”, agregó.
Luego de la procesión, la comunidad comparte comida típica salvadoreña y disfruta de actividades y bailes folclóricos.
Vanegas apoyó este año la venta de boletos de comida. “Desde niño he visto que lo más importante es la celebración de la misa”, comentó el joven de 26 años. “Dar gracias a Dios, caminar en procesión junto a Él, convivir con toda la comunidad y ver como nos ayudamos para tener un día feliz alabando a Dios”, agregó.
Para esta comunidad que además de familias salvadoreñas, tiene numerosa presencia de fieles de origen mexicano y brasileño, la Fiesta del Divino Salvador no se vive ajena.
Los hermanos Rivera completan una década tocando música típica salvadoreña para el evento.
“Como católicos venimos a dar gracias a Dios año con año y nos alegramos de que como salvadoreños podamos compartir con culturas de otros países”, declaró David Rivera, feligrés de la Iglesia de San Marcos en Plano.
“Es un día que esperamos con alegría y que nos preparamos para traer lo mejor de nuestra música”, agregó Rivera que toca la ‘chanchona’ o contrabajo, instrumento típico de la música de campo en El Salvador.
A su hermano Juan Rivera le emociona no sólo compartir la música del violín para honrar al Salvador del Mundo, sino también sentirse aceptado en su herencia cultural y en el futuro que ella tendrá en las nuevas generaciones.
“Saber que aquí en la comunidad de San Lucas nos reconocen y nos dan la oportunidad de manifestar nuestra fe al Rey de Reyes significa mucho”, dijo.
“Tratamos humildemente de sembrar una semilla que en algún momento dará fruto”, concluyó.

Pie de foto:Feligreses cargan el anda con la imagen del Divino Salvador del Mundo, el domingo 2 de agosto de 2026, en la iglesia de San Lucas en Irving. Foto: Especial para RC/Tacho Dimas

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