Por Ilzydora Hernández
Especial para Revista Católica Dallas
DALLAS — Lo que comenzó en 2006 como una actividad en un salón de clases cumplió este 1 de noviembre, 20 años en la preparatoria católica Bishop Lynch de Dallas. Mediante ofrendas y obras de arte, los estudiantes recordaron a sus seres queridos fallecidos durante la celebración del Día de Muertos.
María Rodríguez, maestra de origen dominicano y directora de actividades estudiantiles, inició la tradición cuando dictaba la clase de Español 2. Sus estudiantes preparaban ofrendas dedicadas a familiares fallecidos, una actividad que con los años creció hasta convertirse en un festival escolar.
El festival se celebró el 1 de noviembre pasado e incluyó ofrendas, murales, esculturas y presentaciones musicales.
Aunque las ofrendas no formaban parte de su infancia en República Dominicana, Rodríguez aprendió a apreciar esta tradición mexicana y procuró transmitir su significado a los estudiantes.
“Es algo que he aprendido a amar y apreciar y trato de honrar verdaderamente su esencia, hacerle justicia y asegurarme de que mantengamos su autenticidad”, explicó Rodríguez.
RECORDAR ES VIVIR
Actualmente, los estudiantes de Español 2 elaboran ofrendas pequeñas dedicadas a un familiar, mientras que los de Español 3 preparan ofrendas comunitarias para recordar a varias personas. Los visitantes también pueden agregar nombres de seres queridos fallecidos.
Rodríguez destacó que las fotografías y los objetos colocados en las ofrendas deben contar algo sobre las personas recordadas. Algunos padres le han contado que, después de participar en el proyecto, sus hijos comenzaron a preguntar por familiares que nunca conocieron y a descubrir sus historias.
“Esa historia vuelve a contarse sobre alguien que ya no camina sobre la tierra, pero que camina con nosotros, porque ellos son una continuación de nosotros. O nosotros somos una continuación de ellos”, expresó Rodríguez.
Este año, Jani Guardado, Amelie Worrall y Kimberly Espinal, estudiantes de 12 grado, junto con Anthony Espinal, de undécimo, crearon un mural para su clase de Español AP con la maestra Soto-Sánchez.
Inspirados en las obras La Rose Papillon y La Persistencia de la Memoria, de Salvador Dalí, incorporaron una rosa como símbolo del amor y los recuerdos duraderos; una mariposa, que representa el alma y la transformación; y relojes derretidos, que evocan el paso del tiempo y los cambios en la memoria.
Con el mural, los estudiantes esperan que otras personas recuerden a alguien querido y encuentren consuelo en esos recuerdos.
Además de las ofrendas de las clases de español, otras asignaturas participan con trabajos artísticos.
“Incluso si llego a dos personas, es suficiente para mí para seguir haciéndolo y explorando esta hermosa tradición y compartiendo su belleza con ellas”, dijo la maestra Rodríguez.
Pie de foto: Durante 20 años, la maestra María Rodríguez ha guiado a los estudiantes de español en la preparatoria católica Bishop Lynch, en la creación de ofrendas y piezas artísticas inspiradas en la memoria de seres queridos fallecidos. Foto: (Especial para RC/María Olivas).

















