Por Violeta Rocha
Especial para Revista Católica Dallas
DALLAS—“Ir a donde Dios me manda” ha sido la consigna del padre Roshan Fernandes que hace 17 años llegó a la Diócesis de Dallas, luego de discernir su vocación como sacerdote misionero en el seno de la Comunidad del Camino Neocatecumenal en su natal India.
Servir en Dallas a comunidades predominantemente hispanas, ha sido la encomienda que en las últimas dos décadas, Dios ha tenido para este sacerdote amante del cricket, graduado en economía e historia y aficionado a la iconografía religiosa.
A sus 22 años y después de su ordenación en la Catedral Santuario Nacional de Nuestra Señora de Guadalupe, el padre Fernandes fue a servir como vicario en la Iglesia de San Marcos el Evangelista en Plano y en 2022 fue nombrado administrador parroquial de la Iglesia de Nuestra Señora del Pilar (NSP), en el sur de Dallas.
“Vine aquí con una misión, yo no la he elegido, Dios me ha mandado”, dijo sobre su llegada a NSP, donde el 95% de la feligresía es de origen hispano.
Al deporte y la pintura, el padre Fernandes sumó el aprendizaje del español, una herramienta vital para su ministerio pastoral en Dallas.
Su comunidad le dio la bienvenida como “uno más de la familia”, expresó el sacerdote indio. “Vi como esta comunidad me recibió con los brazos abiertos y me aceptó como su párroco, lo que me hizo sentir más libre, porque yo he venido para continuar este reino de Dios aquí”, agregó.
Revista Católica conversó con el sacerdote sobre su vocación, las prioridades de su comunidad y la manera como su origen y cultura le han permitido ministrar mejor a sus fieles en Dallas.
¿Cómo fue su llamado al sacerdocio y su llegada a la Diócesis de Dallas?
Mi vocación nació en la Comunidad Neocatecumenal en la India, cuando en 2004 fui a una peregrinación a la tumba de San Francisco Javier en Goa. Allí hicieron un llamado preguntando quién quería ser sacerdote misionero. Yo me levanté y ofrecí mi disponibilidad. Sentí agradecimiento y vi que Dios estaba fiel en mi vida. Después me mandaron a Italia y en una reunión con 400 jóvenes que iban a ser enviados a 80 seminarios en el mundo, mi nombre junto a otros tres jóvenes, salió elegido para venir a Dallas. Llegué con 22 años, el 15 de abril de 2009.
¿Cómo ha sido la experiencia de ministrar la comunidad hispana siendo de la India?
Ha sido muy interesante. Me di cuenta que es una comunidad que acoge y es abierta. Cuando me enviaron a Nuestra Señora del Pilar, llegué con mis miedos porque el español no es mi lengua, pero me recibieron muy bien y ahora lo siento como mi familia. La cultura mexicana está muy cerca de la mía, porque nos gusta vivir en comunidad, igual padres, hijos, abuelos y primos, somos muy cercanos y es por eso que no me siento fuera o alejado de ellos. Crecí en una parroquia en la que todos nos conocíamos y aquí he visto lo mismo.
¿Qué significado tiene para usted ser el segundo párroco en los 25 años de historia de NSP en nuestra diócesis?
He venido para continuar, no para establecer. Estoy aquí para continuar este reino del cielo, de Dios aquí. He sentido mucho apoyo. Llegué con una cosa en mente: “Voy para amar a las personas que Dios me ha dado y mis hermanos han sentido ese amor y yo intento hablar español aunque a veces no es perfecto y con todo también he recibido mucho amor.
¿Cómo sacerdote misionero, qué le gustaría ver para su parroquia y para su sacerdocio?
Ahora tengo en mi mente las palabras de Jesucristo: “no quiero perder ninguna alma que tú me has dado”.Para mí cada alma es importante y es algo que también he recibido del Camino Neocatecumenal, que siempre habla de anunciar el amor de Dios. Tengo grupos que crecen cada día más y más. Me emociona mucho ver el grupo de post confirmación con más de 200 jóvenes, que se reúnen cada viernes, se confiesan cada mes y están construyendo aquí su fe para el futuro. Tenemos otros proyectos como construir la torre para la campana. Así como Dios abrió el camino para pintar los iconos, espero que Dios también abra puertas para hacerlo.
¿A qué devoción encomienda su ministerio?
Primero a la Virgen María y también tengo algunos santos muy cercanos como San Francisco Javier y Santa Bárbara. A ella siempre le pido porque es patrona en tiempo de tormentas.
También soy devoto de San José y ahora ver presente cada día su imagen en nuestra parroquia, me ayuda. ¿Y en qué me ayuda? En entender que mi sacerdocio no lo hago con mi fuerza, sino por la ayuda de Dios y por intercesión de Nuestra Madre María y de estos santos. Yo sigo con la fuerza que ellos me dan.
Pie de foto: El padre Roshan Fernandes, sirve desde hace cuatro años como párroco de la Iglesia de Nuestra Señora del Pilar en Dallas. El sacerdote oriundo de la India, posa el 23 de marzo de 2026 en esa parroquia del sur de Dallas. Foto: Especial para RC/Tacho Dimas














