Por Violeta Rocha
Especial para Revista Católica Dallas
DALLAS—“Cuando solo ves las piedras y los lazos, realmente no piensas nada. Pero cuando juntas todas la piezas y ves como toman forma en un rosario para dárselo a otra persona, es cuando se refuerza mi fe en Dios y me siento más cerca de Él”.
Así describió Juan Ortiz la razón que lo motiva desde hace tres años a participar en el club del rosario en la escuela de San Pío X en Dallas.
Lo que empezó como una tímida exploración para este joven monaguillo que cursa el séptimo grado, se convirtió en un “un buen lugar para construir fe, amistades y compartir esperanza”, pues las creaciones del grupo han llegado a repartirse en Centro y Sudamérica.
Debbie Merkel, profesora de religión y coordinadora de formación de fe y preparación sacramental, creó el club en el año 2015.
“Al leer sobre las promesas de la Virgen María a Santo Domingo de Guzmán y la devoción al santo rosario sentí que era importante para la fe de los niños”, explicó.
Motivados por la fe, los miembros del grupo que este año alcanza los 60 niños, usan su creatividad para sortear piedras de colores, atar nudos y agregar cruces.
El club del rosario se reúne dos veces al mes y dona el producto terminado a otros estudiantes, la parroquia hermana, ministerios diocesanos y jóvenes de preparatorias católicas que realizan viajes de misión.
PLANTANDO FE
“Nuestros rosarios se han llevado a Costa Rica, Nicaragua, Ecuador y Perú, en conjunto con la preparatoria Bishop Lynch durante sus viajes misioneros”, dijo Merkel.
Los rosarios que se entregan en estos viajes van acompañados de un panfleto que explica como rezarlo.
Desde su creación hace más de una década, el club ha elaborado 3.263 rosarios y ha conservado miembros que iniciaron desde que estaban en el segundo grado.
La escuela de San Pío X tiene una matrícula actual de 225 estudiantes y educa a niños desde primero hasta octavo.
“Mueve mi corazón ver a todos los niños dedicando su tiempo y su trabajo, especialmente a los más grandes, porque podrían elegir otras actividades y eso me hace sentir que realmente estamos instalando la fe y la devoción a María en nuestros niños”, comentó Merkel.
Norma Ortiz y Michele Walters, son dos madres voluntarias que apoyan la labor de Merkel.
Ortiz, madre de Juan, dijo que el que los niños se integren a este club, “es el principio de un futuro junto a Dios” y alabó como su hijo ha adoptado la devoción en casa especialmente en Navidad.
Para Rachel Russell que integró este año a su hija Emma al club,“lo más bello es que quienes reciben los rosarios sepan como fueron hechos para que tengan mayor significado”.
Los rosarios también se distribuyen en el convento de las Hermanas Carmelitas Descalzas en Dallas, el Ministerio de San Vicente de Paul, durante las fiestas patronales de la parroquia, así como a los alumnos de Formación de Fe.
Algunos tienen un lugar especial cerca de la puerta de la entrada de la parroquia hermana, donde cuelgan para “que lo tome cualquier persona que lo necesite”, señaló Merkel.
Pie de foto: Un grupo de alumnas de la escuela católica San Pío X posan el 21 de septiembre de 2026, con los rosarios elaborados en el club estudiantil que ese plantel fundó en 2015 para cultivar la devoción entre los estudiantes y la comunidad escolar. (Foto: Especial para RC/Tacho Dimas).












