Regresamos a nuestras comunidades escolares listos para edificar el Cuerpo de Cristo. Desde la fila de vehículos hasta la cafetería, nos unimos para apoyar a nuestros hijos. Todo el profesorado, el personal, los padres, el clero y los voluntarios trabajan arduamente para crear un ambiente donde los estudiantes se sientan seguros, amados y valorados.