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Herencia Hispana

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Matachines de San Miguel Arcángel: herencia de padres y tesoro de juventud 

McKinney — Tocando el tambor y danzando para la Virgen de Guadalupe, Daisy Saldaña aprendió a ser católica. Su guía e inspiración ha sido siempre su madre, Martha Saldaña, que durante 16 años bailó junto a la Danza Matachines de San Miguel Arcángel y ahora es parte de la coordinación.

A los siete años Daysi se hizo matachín y celebró sus quince convirtiéndose en la Tamborera del grupo, que por generaciones se ha mantenido formando niños y jóvenes en esta tradición esencial de la fe católica mexicana.

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Como una familia que celebra unida, Santa Clara gozó el día de la hispanidad

DALLAS—Ser bilingüe va más allá de hablar dos idiomas, es capturar y vivir dos culturas que crean una identidad. En la Academia Católica de Santa Clara de Asís, este es un modo de vida que plasman día a día maestros y estudiantes, pero es la celebración anual de la Herencia Hispana, el momento esperado para reflejar con gozo las múltiples caras que tiene nuestra hispanidad.

El 26 de septiembre fue para Sarema Rivera, alumna de octavo grado, la ultima participación que tendrá en esta icónica celebración escolar, antes de terminar su escuela intermedia.

Y es que el orgullo de celebrar, compartir y aprender de cada pueblo hispano, lo ha sentido desde que entró en kínder garden, pero lejos de sentir melancolía la chica de 13 años, está llena de orgullo y grandes memorias.

“Recuerdo que de pequeña veía a los estudiantes más grandes bailar y compartir y hoy me alegra que otros niños pequeños aprendieron de mí”, dijo Rivera hija de padre puertorriqueño y madre mexicana.

La joven representó junto a sus compañeros de clase al país centroamericano de El Salvador. Otras clases representaron los países de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, España, México y Perú.

AMOR POR LAS RAÍCES
Los estudiantes vistieron trajes típicos, compartieron bailes, comida y un ‘museo viviente’ en el que compartieron la música, deporte, arte y expresiones de fe de esas naciones.

“Me sentí bien orgullosa y muy alegre de ser salvadoreña”, dijo Paola Navas de octavo grado e hija de padres salvadoreños. “Mis compañeros también se sienten orgullosos de sus raíces”, agregó.

“Es una gran oportunidad para traer un pedacito de nuestra tierra, a otra tierra que nos ha abierto las puertas e inculcar a nuestros estudiantes el amor por sus raíces, por su gente”, dijo Glenda Salazar, profesora de octavo grado, originaria de El Salvador y quien ha enseñado en Santa Clara por cinco años.

“Somos la única escuela en la Diócesis de Dallas que es bilingüe entonces los estudiantes están fuertemente potenciados tanto en el inglés como en el español”, agregó.

“Yo siempre les digo a mis alumnos, esto es como una cadena, si tu te atas a través de tu cultura, esto no se rompe y continua por los siglos de los siglos”, dijo.

“Celebrar la diversidad de nuestras culturas es sentirse orgulloso de nuestra educación y de donde venimos”, agregó la maestra Samantha López de descendencia mexicana.

Jorge Acosta, estudiante de sexto grado, dijo que el sombrero vueltiao típico colombiano, es un recuerdo que se quedará para siempre en su memoria porque le gustó “como se viste la gente en ese país sudamericano y me siento orgulloso de ser hispano”.

El maestro Héctor Guzmán, director de la Sinfónica de Irving, compartió una sesión de preguntas y respuestas e invitó a la comunidad escolar a reconocer la importancia de la educación y estar siempre orgullosos de nuestras raíces.

“Es siempre de orgullo compartir nuestras raíces, sobre todo a niños de esta edad, que todo lo absorben como las esponjas,” dijo a Revista Católica Dallas el talentoso músico originario de Zacatecas y quién migró hace 40 años a Estados Unidos.Guzmán también dirige la Sinfónica de Plano y la orquesta de San Angelo y Corpus Christi.

La directora Jennifer Fernando dijo que esta es una de celebraciones más importantes para Santa Clara y alabó la ayuda de padres voluntarios que dieron de su tiempo y esfuerzo para planear la decoración y la comida.

“Esta celebración es una riqueza porque nos motiva a entrelazarnos como hermanos, ver nuestros nexos culturales, pero también espirituales, porque nuestras raíces de fe están muy unidas a nuestra cultura”, dijo el padre Richard Arriaga, originario de Ecuador y vicario de la parroquia de Santa Clara de Asís.

Pie de Foto: Dos estudiantes de la escuela de Santa Clara de Asís demuestran un baile típico en la Celebración de la Hispanidad, realizada el 25 de septiembre de 2025. Foto: Especial para RC/María Olivos

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Con sazón y corazón, ‘Mrs. Pérez’ apoya la educación

Si se trata de ayudar, Elvira Pérez siempre ha dicho “aquí estoy” para la comunidad de la escuela de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (OLPH). Si se trata de deleitar el paladar, padres, maestros y estudiantes, saben que cuentan con “la sazón de la señora Pérez”, como llaman cariñosamente a la encargada de la cocina en ese plantel diocesano del sur de Dallas.
Durante las últimas dos décadas, Pérez de 68 años y cuyos cinco hijos se graduaron de OLPH, se ha dedicado a alimentar con esmero a los más de 150 estudiantes que tiene el plantel.