La frase con la que la Iglesia inaugura la Cuaresma es —”Conviértete y cree en el Evangelio”— contiene en sí misma todo el sentido de este tiempo litúrgico y puede iluminar de manera muy concreta los sacrificios que los jóvenes están llamados a vivir.
Conviértete significa cambiar de dirección, revisar el rumbo de la propia vida. Por eso, el primer paso cuaresmal no es externo, sino interior: atreverse a mirar a la dirección propia del corazón.
Han pasado 29 años desde que una parroquia en la Diócesis de Dallas ofreciera por primera vez a su feligresía los Talleres de Oración y Vida (TOV). El espíritu que impulsó a los pioneros de esta obra de evangelización en nuestra diócesis, se mantiene vivo y vibrante.
Los esposos Eduardo y Magdalena Egúsquiza, oriundos del Perú y feligreses de la Iglesia de María Inmaculada en Farmers Branch, trajeron los TOV a Dallas en 1996, movidos por el deseo de compartir las bendiciones que ellos recibieron después de transformar su vida de oración.